Desde que se dejaron de vender productos para empezar a vender “marcas o estilos de vida”, Pareciera que existe; o bien una ausencia de personalidad o simplemente una invasión de personalidades múltiples. Algo así como Una versión de united state of tara, de la indumentaria. Un claro ejemplo es aquel individuo quien enceguecido por el consumo, no hace más que “gastar” o “derrochar” en logos que llevan indumentos, y no al revés. Es casi como si pudiera leer el pensamiento de quien se remonta en una situación de consumo- “si voy a pagar una fortuna, que el logo me abale”-. Entonces el individuo se compra una remera de Adidas, un pantalón de levis, una campera de Nike, y unas zapatillas de puma. Es acá donde la mercadotecnia de cada marca, no concuerda con la lógica del razonamiento consumista. Y es que es totalmente entendible, de repente el individuo se encuentra de pies a cabeza portando una imagen en las diferentes partes de su cuerpo. Hasta los pies tienen personalidad propia. Esto se podría leer como una revancha del individuo hacia tanta invasión, permitiéndose ser una especie de distribuidor minorista, con la libertad de superponer una marca con otra sin tener problemas con los productores, con el solo fin de vender una imagen para los ojos del resto de las personas. Pero en realidad es solo un pensamiento muy poco probable. La realidad es que las personas nos convertimos en promotores ad honorem. Pagamos por promover marcas, mientras que ellos pagan a celebridades, para que sean representantes y referentes para los consumidores. Si nos remontamos al pensamiento capitalista, todo resulta más claro,” mas para el que tiene mucho, y antifaces, para los ojos de la clase obrera”, o calificándolo en términos actuales, el laburante consumista. Es que Mantener engañada a la prole, siempre fue la salida más rentable para el sistema.
16/01/1984
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